El principio de irrelevancia del nomen iuris

Con motivo de un trabajo de investigación que se va gestando sin prisa pero sin pausa me acordé de un antiguo principio que nos citó hace ya mucho tiempo un profesor durante la carrera.

Se trata del principio de irrelevancia del nomen iuris –también denominado principio de “primacía de la realidad”- que  significa que “las cosas son lo que son y no lo que las partes dicen que son“.

Este principio jurídico ha sido extensamente estudiada en otros ámbitos del derecho y ha tenido numerosos reconocimientos jurisprudenciales. Hasta ahora su aplicación se ha dado predominantemente en los ámbitos fiscal y laboral.

En el ámbito fiscal su aplicación ha interesado sobre todo por parte de la Agencia Tributaria a efectos de evitar situaciones que incluso podríamos calificar de fraude de ley tributaria. El ejemplo típico que suele ponerse es el siguiente: dos partes acuerdan realizar una donación encubriéndola como un contrato de compraventa a efectos de reducir sus implicaciones fiscales. En esos supuestos suele ser sencillo destruir esa ficción puesto que cuando el precio reflejado en el contrato sea objetivamente inferior al que podemos considerar como precio real del bien en cuestión, deberá calificarse a todos los efectos -también tributarios- como donación un contrato que dice ser compraventa.

En el ámbito laboral también ha tenido una gran aceptación por parte de la jurisdicción social, aplicándose eminentemente a los supuestos de discernir si estamos o no ante una relación laboral entre el supuesto trabajador y el empresario. Es ampliamente conocida la práctica por parte de algunos empresarios poco escrupulosos de restringir los derechos y las complicaciones que puede tener la formalización de una relación laboral sometida a las disposiciones del derecho del trabajo. En algunos casos el empresario procurará ligar al trabajador a la empresa con cualesquiera instituciones reconocidas por nuestro ordenamiento jurídico, menos con un contrato de trabajo. Normalmente se acudirá a figuras de derecho mercantil -como por ejemplo al contrato de agencia- para que el “falso autónomo” no goce de los beneficios derivados de un contrato de trabajo, a saber: prestación por desempleo, “dificultad” para ser despedido, vacaciones, etc. En todos esos casos la jurisprudencia ha sido unánime destruyendo la ficción creada por el empresario considerando la existencia de un contrato laboral cuando concurran sus caracteres, esto es que el trabajo sea ajeno, personal, dependiente, remunerado y voluntario.

En cualquier caso considero que no tenemos por qué restrigir su uso únicamente a esos dos ámbitos: el principio de irrelevancia del nomen iuris se puede hacer extensible tanto al ámbito civil como al mercantil sin mayor problema. Y esto último nos puede ser muy útil para delimitar los efectos de un determinado contrato sobre todo cuando exista divergencia entre regímenes en cuanto a derechos y obligaciones de las partes en los contratos tipificados. A modo de ejemplo y aunque se parezcan no serán lo mismo un contrato de comisión, un contrato de mediación o un contrato de agencia. 

Pero no tenemos por qué quedarnos únicamente en la aplicación del principio a los contratos típicos. Seguramente sea en el marco de los contratos atípicos donde más juego pueda darnos este principio. Concretamente tendemos a tener problemas en la introducción en nuestro tráfico jurídico de toda una serie de actos y tratos preparatorios o pre-contratos importados de la práctica anglosajona. En otras palabras, que un documento refleje que es una mera “Carta de Intenciones” no supone que su contenido carezca de carácter obligatorio.

En ese sentido intentaré abordar próximamente las diferencias entre “acuerdo” y “contrato”.

18 pensamientos en “El principio de irrelevancia del nomen iuris

    • ¡Muchas gracias a Ud. por leer el blog y por participar en los comentarios!

      Se aceptan temas de interés como sugerencias para futuros posts.

  1. puede aplicarse para dar respuesta a la oficina de control interno que aduce la no inclusión de una circular en el normograma para acusarnos de no publicar a tiempo un producto, cuando la realidad es que el producto se publicó en la fecha estipulada aunque la norma no estuviera en el “normograma”???

    • Estimada amiga,
      Sin tener más datos sobre el caso que plantea, lamentablemente no considero produce emitir un juicio de opinión.
      ¡Gracias por participar en el blog!
      Un saludo,
      Rafael

  2. Felicitaciones por su blog.

    ¿ Cree que se podría aplicar este principio al Decho. Constitucional? Concretamente me refiero a las elecciones catalanas de este año y paso a explicarme: La plataforma independentista proclamó que las elecciones eran un plebiscito, pero a todas luces no lo eran, pues un plebiscito tiene unas características peculiares….tengo que hacer un trabajo al respecto…

    Muchas gracias,

    Fernando

  3. En el Perú la Ley 28806 señala al Principio de Primacía de la Realidad como de aplicación obligatoria a los Inspectores de Trabajo. Hay la duda si este principio puede ser aplicado a favor del empleador. Opino (leer al profesor uruguayo Américo Plá) que no con esa denominación, pero sí con el Irrelevancia del Nomen Iuris, pues lo que siempre se debe buscar es la verdad.

  4. Ante todo enhirabuena por el blog.

    Me gustaria conocer su opinion acerca de la aplicacion de este principio en un contrato de agencia en el que las partes (obviamente impuesto por el empresario) han pactado una serie de retribuciones (todas ellas ligadas a concretos objetivos), llamadas “ayudas”, en las cuales se pacta que no se consideraran retribuciones del contrato de agencia (obviamente para minorar en el futuro la cantidad de la indemnizacion por clientela).

    Muchas gracias.

    • Muchas gracias por su sus amables palabras.
      Para poder darle una respuesta más específica habría de estudiar el caso en concreto y revisar el texto del contrato.

      Ahora bien, con la información que me facilita podemos considerar los siguientes aspectos:

      1.) La Ley 12/1992, de 27 de mayo de contrato de agencia establece en su art. 11.1 que los sistemas de remuneración consistirán o bien en una cantidad fija, una comisión o una combinación de ambas. Esta lista de sistemas de remuneración es una lista tasada, es decir las ley define qué clases de remuneración puede haber en el contrato de agencia. Las partes podrán acordar algunos elementos accesorios a su relación contractual como una compensación de gastos de representación, cobertura de gastos de promoción u otras modalidades.

      2.) El art. 11.2 determina que se reputa comisión cualquier elemento de la remuneración que sea variable según el volumen o el valor de los actos u operaciones promovido.

      Si en el caso que Ud. me comenta se han pactado unas retribuciones denominadas “ayudas” pero que en definitiva en realidad son un tipo de comisiones como elemento de remuneración variable (por objetivos) considero bastante evidente que la naturaleza de dichas “ayudas” puede ser discutida y reconducida a lo que son realmente: comisiones.

      ¡Espero que le haya servido de ayuda mi comentario y quedo a su disposición para comentar el asunto o resolver cualquier duda!

      Un saludo,

      Rafael

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